Casa Imperial Rusa
jueves, 20 de noviembre de 2008

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Georgy Vilinbakhov

 

Las raíces de la historia de la casa imperial rusa son las de una familia de boyardos, cuyo nombre es Romanov. En 1613, el hijo de dieciséis años del Metropolita Filaret (líder de la Iglesia Ortodoxa en Rusia), Mikhail Fyodorovich Romanov (1596-1645) fue elegido Zar y reinó hasta su muerte, en 1645.

 

Le sucedió su hijo Alexis Mikhailovich (1629-1676), que se casó, en 1648, con María Ilinichna Miloslavskaya (1625-1669). Esta pareja tuvo tres hijos: Alexis (1654-1670), Fyodor (1661-1682) y Ioann (1666-1696), y una hija, Sofía (1657-1704). Después de la muerte de su primera mujer, Alexis Mikhailovich se casó con Natalia Kirillovna Naryshkina (1651-1694), con quien tuvo un hijo, Pyotr Alexeevich (1672-1725), y una hija, Natalia (1674-1716).

 

Cuando Alexis Mikhailovich murió, en 1676, fue sucedido por el mayor de sus hijos que le sobrevivía, el cual moriría seis años después, sin descendencia. El trono y el título de Zar fueron entonces compartidos por los hermanos Ioann Alexeyevich (Iván V) y Pyotr (Pedro I), pero, en realidad, quien tenía el poder era su hermana mayor, Sofía.

 

En 1689, fue retirada del poder y pasó el resto de su vida encerrada en un convento. Ioann murió en 1696, y dejó a Pedro con el control absoluto del estado ruso. De su primer matrimonio con Evdokia Lopukhina (1672-1731), nació un heredero al trono, Alexey Petrovich (1690-1718), pero Pedro anuló el casamiento, en 1712, y se casó con Marta Skavronskaya (1684-1727).

 

En una lucha por el derecho a ser el heredero, el hijo de Pedro, Alexey, fue acusado de traición y condenado a muerte. En 1721, Pedro fue declarado Emperador. Se le comenzó a conocer entonces como Pedro el Grande. Cuando murió, en 1725, sin haber nombrado a su heredero, sus últimas palabras fueron “Entreguen todo a...”. El camino quedó abierto para que su viuda, Catalina I, reinara, gracias al apoyo de los militares.

 

Después de la muerte de Catalina, el nieto de Pedro I, Pedro (1715-1730) ‑hijo de Alexey, de su matrimonio con la Condesa Charlotte de Brunswick-Wolfenbüttel‑ reinó brevemente, pues murió de viruela a los quince años, en Moscú, donde fue sepultado.

 

De ahí en adelante, la cuestión de la sucesión se volvió más complicada, ya que la línea masculina había llegado a su fin. Se tomó la decisión de entregar el trono a la hija de Iván V, Anna Ioannovna, Duquesa de Courland (1693-1740).

 

Ella se había casado en 1710 con Friedrich Wilhelm, Duque de Courland (1692-1711), pero no tenía hijos y, así, nombró heredero el nieto de su hermana Ekaterina (1692-1733), casada con Carl Leopold, Duque de Mecklenburg-Schwerin (1678-1747). Dado que el niño, Iván (1740-64), era recién nacido cuando Anna murió, reinaría bajo la regencia de su madre, Anna (1718-1746), casada con Anton Ulrich, Duque de Brunswick-Wolfenbüttel (1714-1774).

 

Sin embargo, su regencia duró muy poco, pues en 1741, Iván VI fue destituido por un golpe de Estado. La hija del segundo matrimonio de Pedro I, la Gran Duquesa Elizaveta Petrovna (1709-1761/62) ascendió al trono. Iván fue encerrado en el Fuerte de Schlisselburg, donde lo mataron, en 1764.

 

La Emperatriz Isabel I no tuvo hijos, por lo que nombró sucesor a su sobrino Karl Peter Ulrich de Holstein-Gottorp (1728-1762), que adoptó el nombre ruso de Pyotr Fyodorovich, hijo de otra hija de Pedro, Anna (1708-1728), y de Carl Friedrich, Duque de Holstein-Gottorp (1700-1739). En 1745, Pyotr se casó con la Princesa Sofía Federica Augusta de Anhalt-Zerbst (1729-1796), hija del Príncipe Christian August de Anhalt-Zerbst (1690-1747) y de Johanna Elizabeth, antigua Duquesa de Holstein-Gottorp (1712-1760).

 

La joven princesa alemana adoptó el nombre de Ekaterina Alexeevna. De este matrimonio nació un heredero al trono, Pavel Petrovich (1754-1801). Pyotr Fyodorovich reinaría ‑como Pedro III‑ por poco tiempo. A mediados de 1762, después de sólo seis años en el poder, murió, durante un golpe de Estado, encabezado por su mujer, que se convirtió entonces en la Emperatriz Catalina II.

 

Cuando murió, en 1796, Catalina fue sustituida por su hijo, que reinó como Paulo I, y que, en 1798, agregó a sus muchos títulos, el de Gran Maestro de la orden de San Juan de Jerusalén (la orden de Malta). En 1773, Paulo se casó con Wilhelmina (nombre ruso, Natalia; 1755-1776), hija de Ludwig IX, Landgrave de Hessen-Darmstadt, pero ésta murió sin tener hijos.

 

En 1776, se casó por segunda vez con Sofía (1759-1828), hija de Friedrich Eugene, Duque de Württemberg, que adoptó el nombre de María Fiodorovna. Sus muchos hijos ‑incluyendo cuatro muchachos‑ parecían asegurar una sucesión tranquila. En la noche del 11 al 12 de marzo de 1801, un grupo de conspiradores asesinó al Emperador Paulo I en su residencia, el Fuerte Mikhail, en el corazón de San Petersburgo.

 

A Paulo lo sucedió su hijo mayor Alejandro (1777-1825), casado desde 1793 con Luisa (1779-1826), hija de Karl Ludwig, Margrave de Baden, conocida en Rusia como Elizaveta Alexeevna.

 

No hubo hijos de este matrimonio y cuando Alejandro murió, en 1825, en Taganrog, su hermano, el Gran Duque Constantino, debería haber ascendido al trono. Sin embargo, este había hecho un matrimonio morganático, en 1820, con Ioanna Drudzinskaya, conocida como Princesa Lovich, y, así, abdicó al trono en favor de su hermano, el Gran Duque Nikolay Pavlovich (1796-1855), que se volvió Nicolás I. Nicolás se casó, en 1817, con Federica Luisa Carlota Guillermina (1798-1860), hija de Federico Guillermo III, Rey de Prusia, que adoptó el nombre ruso de Alexandra Fiodorovna.

 

En 1855, Nicolás I fue sucedido por su hijo, Alejandro II (1818-1881), quien se casó, en 1841, con María (1824-1880), hija de Ludwig II, Gran Duque de Hesse. Su hijo mayor, el Gran Duque Nikolai Alexandrovich, murió joven (1843-1865) y le sucedió, como heredero, su segundo hijo, Alejandro (1845-1894), quien se casó, en 1866, con Dagmar (1847-1928), hija del Rey Christian IX de Dinamarca.

 

Alejandro II murió, en 1881, víctima de una bomba puesta por revolucionarios, que hizo explotar su carruaje al pasar a lo largo del terraplén del Canal de Catalina (ahora, Griboedov), en San Petersburgo. Severamente herido, Alejandro fue transportado al Palacio de Invierno, donde murió. Su hijo, Alejandro III, reinó hasta 1894, cuando murió, en Crimea.

 

El último emperador, el hijo de Alejandro III, Nicolás II (1868-1918), se casó con Alice (1872-1918), hija de Ludwig IV, Gran Duque de Hesse, que adoptó el nombre ruso de Alexandra Fiodorovna. La pareja y sus hijos, Olga, Tatiana, María, Anastasia y Alexis, junto con sus fieles criados, fueron hechos prisioneros durante la Revolución de Febrero y enviados a la residencia imperial de Verano, el Palacio de Alejandro, en Tsarskoe Selo. De ahí, más tarde, fueron enviados a Ekaterinburg, donde fueron asesinados por los Bolcheviques, en 1918.

 

El día 17 de julio de 1998, los restos mortales del último monarca y de su familia y criados fueron sepultados en la Catedral de Pedro y Pablo, en San Petersburgo.*

 

* Los restos mortales del heredero al trono, el Gran Duque Alexis, y de su hermana, la Gran Duquesa María, no fueron encontrados.

Modificado el ( viernes, 09 de enero de 2009 )