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 Ceremonia luctuosa
Rinden homenaje póstumo al arqueólogo destacado, en el Museo Nacional de Antropología. English
La noche de ayer, autoridades del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y la comunidad académica del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) rindieron un homenaje de cuerpo presente al arqueólogo Felipe Solís Olguín, en el vestíbulo central del Museo Nacional de Antropología (MNA), Y hoy al mediodía, Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública, se presentó en el velatorio donde son velados sus restos, para despedirse de su maestro. La ceremonia póstuma en el MNA -celebrada en privado a petición de los familiares- comenzó a las 21:00 horas. Fue un encuentro cálido y significativo en el que se dieron cita personalidades de la cultura, la arqueología y las artes. Era la despedida del arqueólogo Felipe Solís. Allí, a la casa de la memoria histórica de México, que Solís Olguín dirigió desde el año 2000, acudieron a presentar sus condolencias, Consuelo Sáizar, titular del Conaculta, y Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, quienes montaron una guardia de honor. También honraron a uno de los pilares de la arqueología en México, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, creador del museo, el reconocido arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, además de los sus colegas en el INAH y los directores de sus El acontecimiento, que se prolongó poco más de una hora, comenzó con la recepción del féretro por decenas de personas, quienes emocionadas comenzaron a aplaudir, alabando el trabajo y la labor que durante décadas ejerció Solís Olguín, quien nació el 18 de diciembre de 1944 en el Distrito Federal y fue investigador del INAH desde 1972. Por su parte, el secretario de Educación Publica, Alonso Lujambio, visitó el día de hoy el céntrico velatorio en la Ciudad de México donde se encuentran sus restos, ahí señaló que para él es particularmente doloroso la lamentable pérdida, “Felipe Solís fue uno de mis maestros y cuando asumí la titularidad de la SEP pensé de inmediato en él, con gran placer y gusto, como uno de mis más allegados Se hicieron presentes durante el homenaje, otros colegas de profesión, discípulos y adeptos quienes demostraron su respeto y cortesía al quehacer distintivo del arqueólogo, ganador del premio Manuel Covarrubias en 2000, por el diseño y concepción de la Sala Mexica del recinto que dirigió durante casi nueve años. |